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ROMINA KRIEGER

soprano

Nací en Buenos Aires, pero a los tres años Roma ya era mi mundo. Y con Roma llegó la música como la forma más natural que encontré de comunicarme con todo lo que me rodeaba.

Me formé en el Conservatorio di Musica Santa Cecilia y completé mi recorrido en la Accademia di Arte Scenica «Ribalte di Enzo Garinei» y en la Universidad Roma TRE. Tuve la suerte de perfeccionarme con referentes como Jaume Aragall, Ileana Cotrubas, Renata Scotto o Montserrat Caballé, cada uno con una manera distinta de entender la voz, la emoción y la presencia escénica. De todos ellos me quedé con algo que no se puede enseñar en un aula: que cantar bien no es suficiente si no llega.

He interpretado roles en producciones de ópera en Italia y España —Susanna y Barbarina en Le nozze di Figaro, Despina en Così fan tutte, Frasquita en Carmen— y siempre he mantenido viva mi conexión con el repertorio de concierto, la zarzuela y el lied, desde Händel y Fauré hasta Guastavino o Villa-Lobos.

Desde 2015 vivo en Barcelona. Debuté en el Palau de la Música Catalana como Flora en La Traviata y después en el Gran Teatre del Liceu como Berta en Il Barbiere di Siviglia.
Esta ciudad se convirtió en mi hogar artístico, y aquí nacieron también mis proyectos propios: I Got Rhythm, un homenaje al universo de Gershwin, Porter y Bernstein, y Uirapurù, un viaje
musical entre Europa y Sudamérica que conecta culturas a través de la voz.

Para mí cantar nunca ha sido solo interpretar una partitura. Es crear un vínculo, generar emoción compartida y convertir cada concierto en algo vivo, cercano y profundamente
humano.

La música que recordarán empieza aquí